Seguro que muchos de vosotros conocéis el programa británico de la BBC "Top Gear" que desde hace años repasa la actualidad del mundo automovilístico en tono de humor (Se estima que su audiencia es de 350 millones de personas). Su principal presentador (aunque aquí el término latinoamericano "conductor" es sin duda más apropiado) es Jeremy Clrackson y le acopañan Richard Hammond y James May.
Los seguidores del programa sabréis que Clarckson siente un especial "cariño" hacia el Spitfire, ya que en muchos programas lo nombra, incluso se refirió a este avión como "la máquina más grande que jamás se ha hecho" (Cosa rara si presentas un programa de coches):
The Spitfire looked good. It was every bit as dashing as the young men who flew it, and in flight it was as graceful as any bird. Its progress through the sky seemed effortless, as though it was simply riding the breeze and its Merlin engine was only there to provide a suitable soundtrack. Possibly, just possibly, the Spitfire is the greatest machine ever made."
Que intento traduciros:
El Spitfire tenía buena pinta. Era en todo tan elegante como los hombres jóvenes que lo volaron, y en vuelo era tan grácil como cualquier ave. Sus evoluciones por el cielo parecían no costar esfuerzo, era como si sencillamente cabalgara la brisa y su motor Merlin solo estuviera ahí para proporcionarle una banda sonora adecuada.Posiblemente, solo posiblemente, el Spitfire es la máquina más grande que jamás se ha hecho"
Pues los tres presentadores han dado una vuelta en sendos Spitfires biplazas y al amigo Jeremy Clarckson se le ve rabiar de felicidad, de una forma que solo puede hacerlo alguien que ve realizado un sueño de la infancia.










